Economía Circular, mentiras y algunos vídeos

¿Os acordáis de los yogures ‘bio’ de Coronado? Como bien sabemos hoy, una legislación sospechosamente lenta tardó años en prohibir emplear el nombre #BIO, #ECO u #ORGÁNICO en vano. Mientras tanto, empresas como Danone se aprovecharon de esta ‘laguna’ legal demostrando una ética de muy baja estofa.

Pues bien, hoy vemos como está ocurriendo lo mismo con el concepto de #EconomíaCircular que se atribuyen empresas y gobiernos, a papos llenos y voz en grito, en un ominoso ejercicio de propangada y, aún peor, de manipulación del lenguaje ([1] y [2]).

Por ello, nos parece interesante compartir información de calidad en torno a este concepto tan en boga y que, en verdad, requiere nuestra atención y apoyo. Eso sí, con la verdad por delante. Para ello recomendamos la lectura de, entre otros, un informe bastante riguroso y reciente elaborado por la Fundación COTEC para la Innovación [3]. Como es un texto bastante amplio y denso, hacemos aquí una reseña a modo de introducción crítica en el tema.

¿Qué es la economía circular?

 

EconomíaCircular

La economía circular es una estrategia que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos, cerrando los «bucles» o flujos económicos y ecológicos de los recursos [4]. Supone, por tanto, un cambio radical de los sistemas de producción y consumo actuales hacia sistemas que sean regenerativos desde su mismo diseño. El objetivo es mantener el valor de los recursos (materiales, agua, suelo y energía) y de los productos, limitando exponencialmente los insumos de materias primas y energía. Esto evitará la creación de residuos e impactos negativos derivados, mitigando las externalidades negativas para el medioambiente, el clima y la salud humana.

¿Estamos hablando entonces de reciclar?

Ojo, porque la respuesta es sí pero NO. Hoy en día se habla mucho de reciclar porque, por un lado, es un gran negocio para algunas grandes mercantiles (Coca-Cola, Danone, Mercadona, Pepsi, Carrefour, L’Oréal o Nestlé, entre otras; véase [5][6]) y, por otro, porque es la estrategia que exige menos cambios en el actual sistema de ‘usar y tirar’.

Debemos tener muy presente que es la última de las famosas ‘tres erres’:
  1. Reducir (la más importante)
  2. Reutilizar (la segunda en importancia y repercusión)
  3. Reciclar (la última opción)
reciclarNO

No estamos en contra de reciclar, sino en contra de su priorización mercantilista.

Además, hay mucha más miga en toda esta estrategia circular. Hablamos de un verdadero cambio sistémico, y no solo de un maquillaje del actual modo de producción y consumo, a modo de paliativo, que es lo que viene a ser hoy en día la recogida de ciertos residuos (papel, vidrio, envases, pilas, etc.); necesaria, sí, pero muy insuficiente y, además, lavaconciencias de un modelo caduco y aniquilador.

En definitiva, la economía circular no se propone solamente para responder a los desafíos globales como el cambio climático, la sostenibilidad y la preservación de la biodiversidad, sino que representa una oportunidad para fortalecer el bienestar y la prosperidad, y estimular la creación de valor y el empleo. Es decir: desacoplar el binomio ‘desarrollo y bienestar’ del consumo creciente de recurso naturales y de la producción de impactos negativos para el medioambiente.

¿Decrecer para generar más y mejores empleos?

Sí. Parece una contradicción, pero no. Véase este vídeo explicativo de Carlos Taibo sobre el concepto de ‘decrecimiento‘ o bien este otro vídeo, también de 14 minutos, que puede ayudar a entender a qué nos referimos cuando hablamos de economía circular:

¿De dónde ha salido todo esto de la economía circular?

Para entender bien qué es la economía circular se hace necesario profundizar en las diversas escuelas de pensamiento en las que se sustenta y que han sentado las bases para un desarrollo humano sostenible e, incluso, simbiótico con el conjunto del ecosistema planetario:

  • Permacultura. Introducido por Mollison y Holmgren a finales de los años setenta como un sistema de diseño de hábitats humanos sostenibles, incluyendo un sistema productivo basado en la observación y la reproducción de ecosistemas naturales y principios ecológicos. Se incluye también el concepto de distribución y uso justo, en relación a los humanos y la naturaleza.
  • Ecología Industrial. Formulado en los años ochenta por R. Frosch, quien analizó el material y los flujos de energía a través de un sistema industrial, teorizando la posibilidad de reducir el uso de la energía y el insumo de materiales, minimizando a su vez las externalidades negativas de la producción industrial. Un concepto similar, conocido como simbiosis industrial, ya había sido introducido en los años cuarenta y a día de hoy sigue todavía en uso. Este concepto observa distritos y/o grupos industriales, más que una sola industria. También es importante citar el concepto de metabolismo industrial que es central en el desarrollo de una ecología industrial.
  • De la cuna a la cuna. Introducido por Walter Stahel y posteriormente retomado por B. McDonough y M. Braungart, parte del concepto de modificar el significado de consumismo (diseñar, crear, desechar) desde la base y llegar a eliminar los residuos, dándoles un mayor valor añadido del que tuvieron en su vida anterior, utilizando el sol como principal energía renovable, limpia y respetuosa con el medioambiente.
  • Biomímesis. A finales de los años noventa, J. Benyus introduce el concepto de biomimetismo que posteriormente ha sido utilizado básicamente en arquitectura.
    El biomimetismo se inspira en la naturaleza siguiendo unos principios básicos:

    • La naturaleza como modelo para emular formas y procesos, y entender que un ciclo no puede ser lineal de forma infinita.
    • La naturaleza como precepto, aprovechando los procesos naturales como pautas para basar en ellos algunos estándares de gestión económica y social.

Algunos datos finales y conclusiones

Hemos tratado de exponer qué es la economía circular, para que nos sirva de base y evitemos así caer en las redes propagandísticas y manipuladoras de masas del neolenguaje contemporáneo, que nos vende ‘usar, tirar y reciclar de algún modo’ como ‘diseño circular sostenible’. Esperamos haber sido útiles en este intento de clarificar qué es, en verdad, y qué implica la economía circular.

No quisiéramos terminar sin recalcar la importancia del diseño (tanto de sistema como de producto y servicio) y de la reducción como R principal. En el reciente informe ‘Situación y Evolución de la Economía Circular en España‘ (COTEC, 2017) se hace referencia a la necesidad de ir mucho más allá del reciclaje: reducir insumos materiales, fomentar el uso de materiales y productos certificados ecológicos, ampliar la durabilidad  y el desmontaje de los productos para su fácil reparación y actualización, etc.

EC2

Es decir, que si no se rediseñan tanto los productos como los ciclos productivos; si no se reduce y reutiliza; si no se penaliza o prohíbe la obsolescencia planificada; si no se incentiva u obliga a estandarizar baterías de móviles desmontables, igual que los cargadores, por ejemplo, estamos yendo en dirección contraria a la economía circular y, por ende, a la sostenibilidad del planeta y de la humanidad.

Como podemos observar en la siguiente gráfica, el diseño ecológico de producto no cuenta todavía con desarrollo legislativo ni información sólida referente a indicadores de evaluación, lo cual es muy preocupante, ya que el ecodiseño es un requisito imprescindible en la economía circular y la sostenibilidad.

Ecosdiseño105

Algunas de las mayores deficiencias de información sistematizada y disponible se encuentran en las áreas de innovación y fijación correcta de los precios (con internalización de costes). La presión fiscal sobre el medioambiente en España es una de las más bajas de la UE. En 2013 los impuestos ambientales representaron solo el 1,83% del PIB, cifra que sitúa a España en la tercera posición de los países con menor proporción dentro de la UE y claramente alejados de la media europea, que fue del 2,44% ese año. Una fiscalidad ambientalmente justa contribuye decisivamente a la mejora de los procesos de la Economía Circular, pero en el caso de España esta orientación está insuficientemente contemplada en las estrategias y políticas ambientales.

Indicadores106

Por último, señalar que la economía circular propone utilizar solamente
recursos y energías renovables, por su disponibilidad virtualmente ilimitada, para reducir drásticamente el impacto negativo en el medioambiente (emisiones de gases invernadero, vertidos tóxicos en ríos y mares, etc.) y la salud humana. El Gobierno de España, en estas dos últimas legislaturas, ha ido justo en dirección contraria, primando los intereses del oligopolio energético con medidas tan leoninas como el ‘impuesto al sol‘, que prevalecen pese a las numerosas advertencias comunitarias y a los informes desfavorables de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y de la Comisión Nacional de Competencia (CNC), que lo considera ‘discriminatorio y arbitrario’ y solicita su eliminación (véase [7],[8], [9], [10], [11] y [12]).

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