Sorteo de 87 huertos municipales en Logroño

El Ayuntamiento de Logroño saca de nuevo a concurso, como viene siendo habitual, una de las fases de huertos ecológicos municipales sitas en el barrio de El Campillo, junto a la entrada del Camino de Santiago en la capital riojana. En esta ocasión se trata de 87 parcelas que se concederán desde finales de este año hasta diciembre de 2024, es decir, para los próximos tres años.

Estos huertos, cuya puesta en marcha fue promovida por la asociación Cultura Permanente hace más de una década, son, en palabras del actual concejal de Medioambiente, «un espacio en el que se promueve la convivencia social en torno al cultivo individual de pequeñas parcelas, utilizando técnicas respetuosas con el medio ambiente», que ha comunicado que las personas interesadas en la adjudicación de estos huertos de ocio «deberán presentar el modelo de solicitud cumplimentado, disponible en el Servicio de Atención e Información al Ciudadano 010 del Ayuntamiento de Logroño y en la web municipal antes del 15 de octubre«.

Desde Cultura Permanente celebramos que en cada convocatoria, desde la primera, hace ya diez años, haya más solicitudes que parcelas disponibles, lo que demuestra un gran interés por parte de la ciudadanía logroñesa. Al mismo tiempo, también puede manifestar que se debe incrementar la oferta de plazas. Además, quedan no pocos aspectos por mejorar, que no se tuvieron en cuenta en el momento de la ejecución del proyecto y que todavía no se han incorporado, pese a resultar de vital importancia para el adecuado funcionamiento del mismo. Los enumeramos de forma esquemática a continuación, a modo de enésimo recordatorio y de reivindicación inaplazable:

  1. El proyecto inicial presentado cuando fue la propuesta más apoyada del presupuesto participativo de Logroño en 2011, no estaba ubicado junto al cementerio, sino junto al parque de los Enamorados, zona todavía hoy sin urbanizar y ya perimetrada por edificios residenciales a los que podría y debería dar servicio. Además, en esta propuesta, se incluía la restauración parcial de los antiguos depósitos municipales de agua diseñados por Amós Salvador, para la recogida de pluviales y, al mismo tiempo, puesta en valor del patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad. Todavía está pendiente de llevarse a cabo todo ello. Duerme en algún cajón olvidado.
  2. Otras ubicaciones fueron estudiadas y planteadas para que cada barrio cuente con sus propios huertos ecológicos urbanos, lo que los vuelve mucho más útiles, efectivos y verdaderos puntos de vida sana, encuentro intergeneracional, soberanía alimentaria y dinamismo social. La lista es muy amplia: Varea, Cascajos, La Guindalera, Yagüe, La Cava, Avda. de Madrid, Los Lirios, El Arco… Pues bien, todavía no tenemos ninguna noticia al respecto.
  3. Las instalaciones carecen de los servicios mínimos. El proyecto inicial contemplaba un edificio bioconstruido para albergar unos servicios, duchas, taquillas, aperos comunes y una oficina de monitoreo y asesoramiento. Hoy las más de 240 parcelas que hay en El Campillo siguen careciendo de lo más mínimo. Por no tener, no tienen ni un retrete. No solo es indignante. Además, entendemos que debe de ser ilegal. ¿Alguien se imagina Las Norias sin aseos, duchas, socorrista y personal de limpieza y control de entrada? Inimaginable, ¿verdad? Aten cabos. Es una herencia envenenada del anterior edil, desde luego, pero no sirve de excusa y necesita una urgente solución. Si hay que cobrar una pequeña cuota (como se hace en otros servicios municipales, como piscinas, polideportivos, etc.), adelante. Eso sí, dando servicios dignos y de calidad, como se prestan en otros ámbitos deportivos o lúdicos. Y que garanticen el manejo ecológico de los huertos, como estipula la normativa.
  4. La rotación más habitual y efectiva de cultivos en horticultura intensiva ecológica es cada cuatro años (Parades en crestall de Gaspar Caballero; Mariano Bueno…). Cuatro, y no tres como se conceden todavía hoy en día.
  5. Del seto vivo perimetral, charcas, baño seco, laboratorio de energías renovables, etc., ni hablamos. Demasiado ‘permacultural’ como para prestarle atención, por lo visto.

Mucho queda por hacer y el tiempo es ahora. Lamentarse cuando ya es demasiado tarde no es de recibo. Aplazarlo todavía más es, simplemente, inaceptable.

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