¿Todos los transgénicos son iguales?

arroz dorado

Pues parece ser que no. Por un lado tenemos a Monsanto, con su maíz RR (Roundup Ready), resistente al glifosato, y sus procedimientos que podrían calificarse de mafiosos, y por otro lado tenemos casos como el arroz dorado o como el maíz de Sancti Spíritus (Cuba).

En ambos casos estamos hablando de OMG, es decir, de organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas. Ahora bien, podríamos estar ante casos muy diferenciados.

Así, el MON 810 de Monsanto está en manos de una de las más codiciosas y despiadadas empresas transnacionales, y está basado en la resistencia a un herbicida que luego se fumiga a mansalva, inmiscuyéndose en las cadenas de carbono de toda forma viva que alcanza, sin hacer distinción, y contaminando acuíferos, tierra y atmósfera. En el caso del MucoRice, por otro lado, de lo que se trata es de un arroz creado con fondos públicos para prevenir y combatir las diarreas por rotavirus, que causan más de 500.000 muertes anuales.

mucorice

Podría hacerse entonces una distinción en cuánto al uso y la intención de los transgénicos. En palabras de la Dra. Esther Samper (Shora): “La confrontación de estos dos hechos casi contradictorios en torno a las plantas transgénicas simplemente pone de manifiesto que las plantas transgénicas no son buenas o malas per se. Son las prácticas y las intenciones detrás de su producción y comercialización las que van a determinar si van a suponer un daño o un beneficio para la humanidad. De la misma manera que no se debate si “física nuclear sí vs. física nuclear no” o “microbiología sí vs. microbiología no” por la producción de la bomba atómica o la síntesis de armas bacteriológicas tampoco se debería debatir de la misma manera “plantas transgénicas sí vs. plantas transgénicas no” por las malas prácticas monopolísticas o mafiosas de Monsanto. El debate debería centrarse en cómo, para qué y de qué manera deberíamos aprobar la producción de transgénicos de forma que fuera un elemento beneficioso para la humanidad”.

Visto así, podría ser un grave error de enfoque vetar todos los transgénicos poniendo como argumento exclusivo a Monsanto, tal y como afirma Andrés Rodríguez Seijo, biólogo y máster en ecosistemas terrestres.

Ahora bien, ¿y qué hay de su seguridad alimentaria? Pues aquí tenemos otra disyuntiva: el corto-medio plazo y el largo plazo. Si bien en el largo plazo, resulta casi imposible aventurar qué consecuencias puede acarrear la manipulación genética. en el corto o medio plazo, los estudios parecen ser halagüeños.

Recientemente científicos italianos publicaron en Critical Review of Biotechnology un metaanálisis de 1.783 estudios publicados entre 2002 y 2012 sobre transgénicos y sus posibles efectos en la salud humana y en el ecosistema, llegando a la conclusión de que “hasta el momento no se ha detectado ningún riesgo significativo relacionado con el uso de los cultivos transgénicos”. Los autores del estudio afirman que una mejor comunicación sobre las plantas genéticamente modificadas podría tener un impacto significativo en el futuro de este tipo de organismos en la agricultura, pero a lo largo de la investigación, no pudieron encontrar un solo ejemplo creíble que demuestre que los alimentos modificados genéticamente suponen ningún riesgo para los seres humanos o los animales.

Esto lleva al investigador en ecología Andreu Escrivà a afirmar que “la evidencia científica a día de hoy sobre la seguridad de los transgénicos es igual de consistente que la que disponemos para afirmar que estamos viviendo un cambio climático global de origen antropogénico“.

olivier shutter

En cualquier caso, deberían tenerse MUY en cuenta las palabras de Olivier de Shutter, relator especial de Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, que pidió un giro radical y urgente hacia la ecoagricultura como la única manera de poner fin al hambre y de enfrentar los desafíos del cambio climático y la pobreza rural. La ONU reconoce lo que ha sido una verdad silenciada, que el modelo de producción agroecológico tiene un mayor rendimiento económico y es clave para frenar el cambio climático; o que en 20 países del África subsahariana, por ejemplo, los rendimientos aumentaron en un 214% en 44 proyectos usando técnicas de agricultura ecológica. Este dato en muy superior a lo que jamás logró ningún cultivo genéticamente modificado.

Con todo lo expuesto, desde Cultura Permanente seguimos abogando por una escrupulosa seguridad alimentaria y medioambiental, también a medio y largo plazo, basada en el rigor científico y en el principio de prudencia, por el etiquetado de transgénicos en productos alimentarios, por el boicot hacia empresarios despiadados como los de Monsanto, mientras no demuestren un cambio de actitud, y por un debate sereno, abierto y desprejuiciado sobre los transgénicos como el que hemos tratado de propiciar con este post. Esperamos que os haya resultado de utilidad.

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